Subí a mi habitación para terminar de empaquetar las últimas cosas. No podía creer que después de estar viviendo toda una vida en la misma casa ahora fuera a irme. Esa habitación que guardaba tantos momentos, tantas lágrimas y tantas risas, tantos secretos y cotilleos en las noches de chicas cuando estaba en el instituto. Me pongo bastante melancólica cuando recuerdo esos días, no me gusta que ya se hayan terminado.
Y ahora empezaba una nueva vida, lejos de todo y de todos y con una persona que realmente me quería, me llenaba por dentro y me hacía sentir viva, ese que me esperaba abajo con el coche en marcha a que terminara de bajar mis maletas y largarnos, lejos, los dos juntos.
Cogí una de las cajas que había encima de mi cama cuando una carpeta cayó al suelo. Madre mía, eran todas las cartas que mis amigos me habían escrito. Me senté en el suelo y comencé a leerlas, la mayoría eran de cumpleaños o de despedida porque alguien se mudaba, lo típico cuando eres pequeña. Cuando llegué a la última y la abrí no podía creérmelo, pensé que la había quemado o tirado a la basura. Era de él.
"No sé qué decirte, no sé cómo decirte... Sabes que eres aquella persona con la que compartiría mis días y mis noches durante el resto de mi vida, que nunca me cansaría de tu risa ni de ver tu pelo revuelto y tu piel desmaquillada cada mañana. Adoro esos pequeños detalles cuando tengo un mal día que me dan la vida, esos en los que solo tú eres capaz de sacarme una sonrisa.
Me estoy poniendo bastante moñas, pero tú me haces ser así. No supe cuidarte, ni supe saber cómo hacer que te quedaras conmigo. Ahora solo sé que la he cagado, que lo eché todo a perder y que probablemente nunca me perdones. Solo quiero que sepas que gracias por hacerme ver lo que es querer a alguien de verdad.
Siempre tuyo, A."
Terminé de leer la carta muy bruscamente, me asustó el sonido del coche desde abajo. Me estaban esperando.
Pero me quedé muy confusa al leer esa carta, porque fue cuando me dí cuenta que aún no me le había quitado de la cabeza, que no ha pasado ni una sola noche sin que necesitara un beso suyo, que echaba de menos hasta las discusiones absurdas que solíamos tener. Si, dejé de sufrir por él y encontré a alguien que verdaderamente me merecía, pero no ha pasado ni un solo segundo en el que no deseara que estuviera.
'Porque, a veces, se desprende más energía discutiendo con alguien a quien amas que haciendo el amor con alguien a quien aprecias'- Pailo Coelho.
La escritura es un arma, y es más poderosa de lo que jamás podrá ser un puño.
miércoles, 8 de mayo de 2013
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Increible, verdaderamente me senti muy identificada. Estos blog muchas eces me inspiran, Y considero el escribir con sentimiento como un arte, te envio un beso enorme. Y te espero en mi mundo http://solosepermitesonreir.blogspot.com.ar/
ResponderEliminarBesos!